Archive for the ‘Objetos’ Category

Adiós a los vaqueros Lois

octubre 17, 2008

Hace unos días conocimos la trsite noticia del cierre de la empresa Saéz Merino, que comercializa la marcha de vaqueros patria, Lois, así como sus marcas subalternas y adyacentes, Caroche, Cimarrón o Caster.

Lois nació en 1962 y es junto a Levi’s, Wrangler y Lee uno de los grandes nombres propios de la ropa vaquera después de saltar al primer plano del escaparte gracias a la publicidad que le hizo el roquero valenciano Bruno Lomas, el británico Rod Stewart, el tenista sueco Björn Borg o sus compatriotas del grupo Abba.

A partir de entonces, el tirón del grupo textil colocó a la comarca de Millares, situada a más de cien kilómetros de la ciudad de Valencia, en la capital de la ropa tejana pese a estar muy alejada de cualquier ruta comercial moderna. Desde allí, los hermanos y empresarios Sáez Merino conquistaron el mercado europeo con un producto que convirtieron en un icono de la juventud, tras unos inicios dedicados a la producción de uniformes de trabajo y prendas de faena.

Un gran entramado empresarial que ha pivotado en parte sobre la marca Lois, versión de Luis, el nombre de un miembro de la familia.

Una vez separado el negocio familiar en 1976, Sáez Merino tuvo que hacer frente a un camino que no siempre fue fácil y en el que destaca el enfrentamiento con el Grupo Osborne, con quien la firma tenía un acuerdo desde 1981 por el que el primero limitaba el uso del toro como símbolo de marca para los licores y las bebidas, mientras que el segundo hacía otro tanto para el sector textil.

Su logotipo era una variación de una obra de Josep Renau y fueron símbolo de modernidad en la España de los 70, la versión local de los tejanos que encarnaban las ganas de cambios y libertad de la generación de la transición.

¡Quién no ha llevado alguna vez unos vaqueros Lois, creyéndose el más chulo del barrio o el más guaperas de la pista de baile!

Vaya una lagrimita por ellos…

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Aquellos primeros móviles cumplen la mayoría de edad

agosto 2, 2008

Leído el Ecodiario.es

El móvil acaba de cumplir su mayoría de edad en España, al menos el que podía llevarse en el bolsillo. Fue a finales de julio de 1990 cuando Motorola presentó en el mercado español sus primeros MicroTac Classic, también conocido como Motorola 9800X, un artilugio que sólo estaba al alcance de una docena de privilegiados, como el Rey o Ramón Mendoza.

El emblemático modelo de Motorola llegó de puntillas, casi sin pena ni gloria, puesto que el artilugio sólo estaba al alcance de una docena de privilegiados, todos ellos altas personalidades de la vida social y empresarial. Se sabe que el rey Juan Carlos fue uno de ellos, igual que Ramón Mendoza, desaparecido presidente del Real Madrid.

El cacharro costaba 300.000 pesetas de la época (1.800 euros), un precio disparatado cuando sólo podían hablar entre ellos un puñado de personas. Telefónica proporcionaba la red celular a aquellos pioneros de las telecomunicaciones de consumo, a través de la cobertura analógica de MoviLine.

El padre de todos los MicroTac servía para algo tan prodigioso como enviar y recibir llamadas en movilidad… y nada más. El artefacto salió de las fábricas de Motorola el 25 de abril 1989 y tardó 15 meses en llegar a España. Tampoco había prisas porque la red celular pretérita estaba por hacer en la mayor parte del país.
Un prodigio de peso

El dispositivo lucía una aparatosa batería que apenas ofrecía autonomía para nueve horas en reposo y menos de 20 minutos de conversación. Su antena era extensible y, lógicamente, ni tenía bluetooth, ni wap, ni java, ni servicio de datos, ni cámara de fotos.

Su pantalla se limitaba a un pequeño recuadro protegido por un cristal, donde había sitio para ocho carácteres. Todas las letras y números se iluminaban gracias a sus leds verdes o naranjas, según fuera el caso. También lucía una pequeña tapa para proteger el teclado y el negro como único color.

Además de la tecla de encendido y apagado, el menú contaba con cinco funciones: terminar, enviar, limpiar pantalla, guardar y rellamar.

Sus complementos se limitaban a un voluminoso cargador, con un soporte especial que luego se conectaba a la red y una sufrida funda de cuero. Ni que decir tiene que el MicroTac fue el teléfono más pequeño del mercado, pese a sus 127×57×20 y sus 195 gramos de peso sin batería de litio, que en su versión estándar pesaba 218 gramos y costaba cerca de 20.000 pesetas de la época.

TAC era el acrónimo de Total Area Coverage, siglas a las que en 1994 se añadió la etiqueta Dual, cuando podía funcionar sobre las redes GSM (digitales) y TDMA (analógicas). Motorola había creado diez años antes, en 1983, el primer sistema celular de telefonía, el DynaTAC, esfuerzo en el que empleó 15 años de trabajo y más de cien millones de dólares en investigación.

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Es increíble que sólo hayan pasado 18 años desde la aparición de los primeros móviles en España.

Más parecidos al zapatófono de Maxwell Smart o algunos ingenios propios de película de 007. la aparición de alguno de ellos en la calle causaba sensación, provocando la atención general ante semejante excentricidad propia de aquellos yuppies que se encontraban también en su máximo esplendor.
Hoy en día, tras la masiva generalización e hipertecnificación que nos ha llevado hasta el iPhone y sus congéneres 3G, provoca cierta nostalgia su recuerdo.

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